Entrevista José Luís Alemán, autor de «Juan Rana»

Con una dilatada experiencia en el mundo audiovisual, José Luis Alemán también lleva años cultivando su faceta literaria, con títulos como Vesna (Premio Círculo Rojo 2020), La jaula abierta, o La balada del Olonés. Con su última obra, Juan Rana, nos traslada a la España del Siglo de Oro, para sumergirnos en una historia sobre la identidad y la necesidad de «actuar» para sobrevivir. Hemos podido charlar con él sobre su obra y su visión literaria:

¿Qué te llevó a situar la historia en la España del siglo XVII y a elegir este momento histórico concreto para iniciar el relato?

El Madrid del siglo XVII me fascina, está lleno de encanto y emociones. De modo que situar el relato en la España del siglo de oro, era imperativo. Además, fue un reto asumido con total conciencia. En este período vivieron tanto el propio Juan Rana, como Don Pedro Calderón de la Barca. De todas las conclusiones que se puedan sacar de su lectura, el apartado del tiempo es el que está más cuidado.

Íñigo es un personaje muy sensible y complejo. ¿Cómo fue el proceso de crear su psicología y hasta qué punto dialoga con conflictos contemporáneos?

Iñigo es una víctima de todas las vidas. Un personaje que no acaba de encontrar su sitio, ignora quién es o lo que quiere, y se desespera por la falta de amor de sus padres. Eso le termina de destrozar el carácter. Creo que, si hubiera situado la novela en un tiempo menos pretérito, seguiría más o menos igual, quizás no en la sociedad actual, pero, aun así, es interesante destacar que todos los vicios, incluso los pecados más inconfesables, han tenido en todas las épocas, su lado clandestino y por qué no, divertido. Mi intención respecto a su psicología, me hice la siguiente pregunta: ¿Cómo podría sobrevivir un joven de sus características en la España del siglo XVII? El resto surgió sobre la marcha.

El autor, José Luis Alemán

La relación entre Íñigo y su padre es especialmente dura. ¿Querías reflejar un conflicto personal, social o simbólico más amplio sobre la masculinidad y el honor?

Creo que siendo del teatro o estando vinculado a él, el conflicto social no se daría tanto. El problema en su relación familiar, es todo el abanico que engloba tanto el pundonor más acérrimo, al exagerado amaneramiento que demuestra Íñigo desde pequeño, circunstancia que desespera a su padre hasta extremos aterradores.

El texto utiliza un lenguaje muy cuidado, cercano al castellano de la época. ¿Cómo equilibraste el rigor histórico con la legibilidad para el lector actual?

Quise simular un castellano antiguo que pudiera entenderse bien, digamos que es un lenguaje muy depurado para parecer una locución clásica, sin llegar a serlo.

Portada de «Juan Rana»

La aparición de Calderón de la Barca es clave. ¿Qué te atrajo de él como figura literaria y humana para convertirlo en mentor de Íñigo?

Calderón de la Barca, era un personaje imprescindible para la novela, no solo por ser una pieza clave en el siglo de oro de las letras en España, sino porque conoció realmente a Juan rana y escribió entremeses para él. Además, su propia personalidad como dramaturgo, sacerdote y militar, terminaron por forjar varias de las mejores obras que ha conocido el teatro en España. Era, por tanto, perfecto para ser el mentor de Íñigo. Por un lado, su condición de sacerdote cumplía a rajatabla las exigencias de su familia para no tener que adoptar la alternativa inicial, enviar a su hijo a la guerra. Y, por otra, su legado teatral en el que espera imbuir a Íñigo para que así, aprenda a desarrollar otros caracteres que le ayuden a sobrevivir.

El teatro aparece como una herramienta para “actuar” en la vida. ¿Consideras el arte una forma de resistencia o adaptación frente a la violencia social?

Sin duda, como la mayor expresión artística que puede desarrollar el ser humano. El teatro es un escape para todos, tanto público, como actores. No solo respecto a la violencia social, sino para elevar cualquier otra clase de sensibilidad. El teatro no solo se adapta, innova y va cambiando de forma constantemente, es un ser vivo que se nutre de toneladas de amor. Las digiere y luego las devuelve en cada representación.

Identidad, apariencia, miedo, huida… ¿Cuál dirías que es el tema principal de la novela?

Posiblemente es una huida, una metamorfosis del personaje de Íñigo, y en el camino se empapa de toda ese Madrid clásico, de sus calles , de su gente, y sobre todo de su otro personaje fetiche que da nombre a la novela, Juan Rana.

¿Qué tipo de lectura esperas provocar en quien se acerque a Juan Rana: una experiencia emocional, una reflexión histórica o un cuestionamiento personal sobre la identidad y la libertad?

Me fascina la idea de emocionar. Este es un libro de ficción histórica, por lo que, aunque hay mucha parte de la trama basada en investigación. Al incluir personajes ficticios, ya la reflexión histórica queda un poco desvencijada. Pero era lo que buscaba desde el principio. Entretener, emocionar y hacer que el lector buceara un poco en el Madrid del siglo de oro.

Más que una novela histórica, Juan Rana es un relato sobre la máscara, el miedo y la resistencia íntima. Una obra sólida y valiente que dialoga con el pasado para interpelar al lector contemporáneo, que ya está a la venta en Amazon y en Caligrama

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