Entrevista a Marie-Lou Rodríguez, autora de «Las brujas ladronas»
Entre los míticos paisajes de Irlanda, el ambiente tenebroso de Halloween y el irresistible aroma del azúcar artesanal, se despliega la trama de Las brujas ladronas.
Hoy nos adentramos en el universo creativo de esta obra para conocer de cerca a su autora, sus fuentes de inspiración histórica y cultural, y las valiosas lecciones sobre la justicia, la tradición y las consecuencias de nuestros actos que busca transmitir a los más pequeños.
¿De dónde surgió la idea de crear a Serpina, Samira y Sibella, tres brujas cuya gran debilidad no es la magia, sino su obsesión por los dulces?
Quería crear un cuento para niños sobre Halloween, porque me encanta la fiesta de Halloween: los disfraces, los dulces, la decoración, el ambiente misterioso y aterrador. ¿Y quién podría representar mejor esta celebración que una bruja con su escoba? Un símbolo de Halloween. La figura de la bruja proviene de la Europa medieval. Entre los siglos XV y XVII las brujas eran asociadas con poderes oscuros, hechizos y vuelos nocturnos.
A partir de esta idea, decidí crear tres brujas y darles nombres que comenzaran con la letra “S”. Elegí esta letra como referencia a Salem, la famosa ciudad de Massachusetts, en la región de Nueva Inglaterra, donde tuvieron lugar los célebres juicios por brujería a finales del siglo XVII.
Por más poderoso que sea, todo ser tiene un punto débil. Las brujas también. Tenía de encontrar una debilidad para las brujas que no estuviera relacionada con la magia, para incorporarla a una historia accesible con la que los niños pudieran identificarse. Y pensé a la tradición de Halloween, durante la cual los niños salen por la noche a pedir dulces.
Y fue así como decidí, que en esta historia, las brujas tuvieran como debilidad su obsesión por el azúcar.

La historia está ambientada entre Buttevant y Mallow, en Irlanda. ¿Por qué elegiste este escenario y qué importancia tiene para ti el ambiente irlandés dentro del cuento?
Me importaba elegir un país impregnado por la celebración de Halloween para crear el ambiente adecuado. Las raíces de esta celebración se remontan a Samhain, una antigua festividad celta celebrada hace más de dos mil años, principalmente en Irlanda, que marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno. He elegido Buttevant porque es un pueblo irlandés de origen medieval. Después quería elegir otro pueblo donde se cometían los robos, donde nadie sospecharía de ellas. Como las brujas van volando no quería elegir una ciudad demasiado lejos. Mallow me pareció bien, porque se encuentra también en el Condado de Cork, y tiene importancia histórica por la antigüedad de la localidad y por su imponente castillo, una construcción de carácter defensivo que protegía la zona. Además, hoy es una de las principales localidades del norte del condado de Cork. Me pareció adecuado que la historia se desarrollara en ese pueblo porque refuerza la atmósfera del relato.
Chris tiene solo nueve años, pero consigue enfrentarse a unas brujas que poseen poderes mágicos. ¿Qué querías transmitir a los lectores infantiles al hacer que la inteligencia y la perseverancia fueran sus principales armas?
Quería transmitir a los pequeños lectores valores importantes, en este caso la perseverancia y la inteligencia, y mostrarles que cada persona puede desarrollarlos, trabajar en ellos y ponerlos en práctica en su vida. La perseverancia permite lograr muchas cosas. No es necesario tener condiciones extraordinarias ni privilegios para alcanzar los objetivos que uno se propone; basta con mantener el esfuerzo y la determinación. La inteligencia es una fuerza poderosa que puede compararse con la magia: permite alcanzar grandes logros, es cierto, pero también resolver problemas y evitar riesgos y peligros. Gracias a estas dos cualidades, Chris logra a superar la adversidad, es decir a vencer a un poderoso enemigo.

La Confitería O’Sweeney y la receta familiar que se conserva desde 1910 aportan una dimensión muy ligada a la traición. ¿Qué te interesaba explorar con la relación entre dulces, memoria y tradición familiar?
Ante todo, no quería escribir un cuento que tratara únicamente de brujas o de disfraces de Halloween. Pero quería también hablar de los dulces, que forman parte integral de la tradición de Halloween y desempeñan un papel importante en su historia desde hace mucho tiempo, desde la época medieval. Por ejemplo, los niños iban de puerta en puerta cantando y rezando, mientras recibían pasteles “de almas” que, según la tradición, ayudaban a las almas de los difuntos a encontrar la paz. Con el paso de los años, Halloween se ha convertido en una de las festividades más importantes relacionadas con los dulces.
En este relato, los dulces tienen una gran importancia y merecen que se les rinda homenaje. Por eso, decidí crear la confitería familiar O’Swenney. Ella tiene el arte de crear auténticos dulces deliciosos mediante un saber hacer artesanal transmitido de generación en generación. El truco o trato es una tradición que ha evolucionado con Halloween. Antiguamente, los niños recibían pasteles a cambio de canciones y oraciones; hoy, suelen recibir caramelos y dulces. Esta tradición continúa celebrándose en familia. También hay que destacar la importancia de la calidad, que hace que los dulces sean tan deliciosos en Mallow que hasta las brujas vuelan hacia ellos para disfrutarlos. Eso demuestra que es esencial recordar y preservar la calidad de los buenos productos elaborados por las generaciones anteriores.
El desenlace hace que las brujas sufran precisamente por aquello que las llevó a robar, el exceso de azúcar. ¿Qué mensaje querías dejar sobre las consecuencias de nuestros propios actos?
Quería transmitir el mensaje de que nuestras malas acciones pueden afectar quienes nos rodean y que los actos egoístas acaban teniendo consecuencias, tarde o temprano, para quienes los cometen.
El Círculo de los Brujos funciona como una autoridad que establece normas y castigos. ¿Cómo construiste las reglas de esta comunidad mágica y que papel querías que desempeñaran en la historia?
Quería escribir un cuento de fantasía con una trama humana y cercana, en la que los pequeños lectores pudieran identificarse, compararla con su propia realidad e imaginar cómo sería vivir en ese mundo. No se trata de una comunidad de brujas y brujos sumida en el caos, donde cada uno actúa como le parece, sino de una sociedad organizada, regida por sus proprias normas y costumbres, y dotada de una autoridad encargada de velar por el cumplimiento de las leyes.
La autoridad para un niño puede estar representada por sus padres o profesores, quienes lo protegen y ayudan a mantener una buena convivencia.
En la historia, las brujas son castigadas por incumplir la ley y actuar en beneficio de sus propios intereses.
Por lo tanto, esto puede representar una situación en la vida del niño en la que todo malo comportamiento termina teniendo consecuencias, como un castigo, por ejemplo.
Si tuvieras que elegir una sola idea que te gustaría que un niño recordaría después de cerrar ‘Las brujas ladronas’, ¿cuál seria y por qué?
Me gustaría que “Las brujas ladronas” enseñara a los pequeños lectores que la justicia siempre puede triunfar sobre el mal.
Quiero que los niños no dejen de soñar y que mantengan la esperanza en el bien, incluso en un mundo lleno de dificultades.
Y por último, ¿cuáles son tus planes de futuro en el terreno literario?
Actualmente, he finalizado mi cuento titulado “A la búsqueda de los cuentos perdidos”. Me gustaría continuar en este ámbito y escribir cuentos para niños y crear ilustraciones.
Las brujas ladronas ya se encuentra disponible en Amazon. Si deseas conocer más sobre la autora, puedes visitar su web: https://authorllc.com/marie-lourodriguez
