Entrevista a Pauley S. Martin, autor de «Una mujer frente a la vida»
Pauley S. Martin da un giro respecto a su anterior trabajo, «Camp Red Valley», para adentrarnos en una historia personal, real y cargada de emotividad. «Una mujer frente a la vida» es la historia de su madre, Rosita (conocida en el mundo artístico como Rosamar), y su lucha en la posguerra por adentrarse en el mundo de la música para cumplir su sueño. Hemos hablado con el autor para descubrir más sobre este interesante proyecto literario.
¿Qué lo motivó a escribir la historia de Rosita/Rosamar y cómo decidió que merecía convertirse en un libro?
La respuesta fácil sería porqué es mi madre, pero no la hubiera escrito de no merecer convertirse en un libro. Si la escribí es porque es una vida que lo merece con creces. Rosamar hizo lo que sintió que debía hacer con tal de cumplir sus sueños sin miedo a los riesgos que implicaba allá donde otros se hubieran amedrentado y mientras tanto nunca dejó de hacer el bien y de ayudar a los demás sin renunciar a la dignidad, lo que es aún más difícil. Es una mujer muy poco común. Sabía que había nacido artista y no descansó hasta encontrar su hueco.
El relato está lleno de detalles históricos y sociales de la posguerra española. ¿Qué fuentes utilizó para documentarse y hasta qué punto son recuerdos familiares frente a investigación histórica?
Los escritores acaban asimilando datos cuando preparan sus novelas, pero en mi caso es más complicado. Yo nací vintage, y lo primero que debo decir es que esto nada tiene que ver con esas personas que gustan de algún aspecto del pasado y suelen vestir de cierta manera o coleccionar algo pero en realidad son gente de hoy: a esos yo los llamo retros, se hacen, no nacen. Resumiendo mucho, los vintage somos muy pocos, y sabemos, desde pequeños, que «nacimos demasiado tarde»; es una condición, no una afición. Esto implica que como tal haya pasado mi vida sabiendo del pasado, hablando con mi abuelo, con los mayores, porque mentalmente siempre estás en él y lo aceptas con sus grandezas y sus terrores a diferencia de los retros, que aceptan del pasado sólo lo que les gusta. Escribí en Blogger sobre este asunto un blog, se titula Vintage Style and Vintage Values.

En el prólogo se percibe una fuerte crítica a la desigualdad social y a la hipocresía de la época. ¿Hasta qué punto buscaba hacer una denuncia social además de narrar una biografía?
En realidad no lo buscaba. Lo mostré porque mayores de Piedralaves me contaron que se daba esa situación. Todas las épocas padecen algún tipo de hipocresía, que el siglo XXI ha llevado a un nuevo nivel. La premisa era narrar la biografía añadiendo también el contexto para hacerla más completa y para hacer recordar aquellos tiempos a los lectores que los vivieron. Como decía un tango de 1941, recordar es volver a vivir.
La figura de Marcelino, el padre, aparece como un hombre de esfuerzo, sacrificio y dignidad. ¿Fue intencional convertirlo en una especie de héroe anónimo dentro de la historia?
Sí, porque tratándose de mi abuelo pude conocerlo bien. Él me contó tantas cosas… Mucho de lo que hace a Rosamar tan grande es el hecho de parecerse tanto a su padre. Marcelino se fue a Levante en busca de prosperidad para su familia, en busca de una vida. Rosamar repitió esa gesta yéndose a Madrid. Los dos consiguieron lo que buscaban porque estaban hechos del mismo acero. Era un hombre de carácter fuerte porque le venía de familia y había padecido mucho desde pequeño, pero era la clase de hombre que ayuda a levantar un país. Un hombre como nunca he conocido.
¿Cómo fue el proceso de reconstruir episodios tan íntimos y dolorosos, como la enfermedad infantil de Rosita en el hospital o la vida en las cuevas?
No fue difícil porque yo conocía esos episodios desde siempre. Lo que sí fue doloroso fue saber lo que le pasó a manos de aquellos desalmados a poco de llegar a Madrid, porque me lo contó al estar escribiendo su biografía, nunca me lo había contado. Debo reconocer que pasé varios días desmoralizado.

Rosamar acaba conectando con grandes figuras de la canción y el espectáculo. ¿Qué cree que le permitió dar ese salto desde una infancia tan humilde hasta el mundo artístico?
El talento. Por eso su vecina en Puerta de Hierro, Marifé de Triana, le sugirió que se examinara en el teatro Calderón cuando la oyó cantar y por eso aprobó. Entonces no cantaba cualquiera, uno se examinaba y el jurado estaba compuesto por otros artistas. A partir de ahí entró en el mundo del espectáculo, con todo lo que eso conllevaba. Antonio Molina, Valderrama, Emi Bonilla… Margarita Fonseca le propuso irse de gira con ella a Japón, contratos en Francia, Italia… Una locura.
El título Una mujer frente a la vida suena a declaración de principios. ¿Qué significa para usted y qué enseñanza espera que el lector extraiga de esta biografía?
Muchas enseñanzas: porque es una historia de coraje, dignidad y determinación y eso lo convierte en algo parecido a un libro de autoayuda. La conclusión es «lucha por lo que quieres sin que nada te frene porque es mejor fracasar intentándolo que llevar una vida que no quieres». Ella quería estar con su ídolo Antonio Molina y lo estuvo, quiso ser cantante y auxiliar de enfermería y lo fue, y si para ello tuvo que separarse e irse a Madrid hizo ambas cosas cuando vio que en Vall de Uxó todo salió mal y, como le dijo el médico al que ayudaba, don Ramón, hubiera acabado muriendo: por entonces de tantos disgustos ya padecía hipertiroidismo.
Por último, ¿hay nuevos proyectos literarios a la vista? ¿Puede adelantarnos algo?
Muchos proyectos. Mi cabeza es como una fábrica de novelas que guardan turno esperando ser escritas. La editorial Dalya me ha publicado Camp Red Valley, una novela de terror que se publicará también en inglés, y estoy pendiente de contestación para que se publique Summer Fear, otra novela de terror. Esperan turno Subject on Hold, Verde Oscuro (terror) Verano de 1950, A Summer Holidays, A Summer Tale, Verano de 1947… (drama) En Amazon tengo El amante de Mrs Wetherby, Victorian Horror, Noche de lobos y otros cuentos y Poemario Romántico, pero la calidad de los ejemplares y sobretodo cómo llegan maquetados puede ser muy discutible, así que se recomienda mejor leerlas en Kindle. Todos mis libros están ambientados desde finales del siglo XIX hasta los años setenta del siglo XX y no son aptos para quienes gustan de literatura rápida comercial, pues son (soy) de la vieja escuela.
«Una mujer frente a la vida» ya está disponible, en formato físico y digital, en Amazon, El corte Ingles, o La casa del libro.
